Historia

1973-2023

50ºAniversario


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La historia del Ibarburu C.F. es un testimonio de pasión, esfuerzo y superación. En el año 1973, un grupo de aproximadamente veinte amigos de la barriada de Ibarburu, que solían reunirse en los bares de la zona, decidieron hacer realidad su sueño de crear un club de fútbol. A pesar de no contar con recursos, campo propio ni siquiera camisetas, estos jóvenes emprendedores se lanzaron a la tarea de establecer un club que con el tiempo se convertiría en parte integral de la historia de Dos Hermanas.

Los fundadores del club fueron Joaquín Jurado Alanís, Pedro Sánchez, Francisco González, Francisco Coto, Rafael Redondo y José Cuevas. Joaquín Jurado, actual presidente del Ibarburu C.F., fue uno de los socios fundadores y desempeñó un papel crucial en la formación del club. Después de un primer período como presidente entre 2000 y 2009, regresó al cargo en agosto del año pasado, motivado por la solicitud de un grupo de compañeros. Jurado explicó que nunca dejó de ser directivo del club, pero decidió volver a ejercer como presidente para ayudar en lo que considera "algo que nos duele porque lo hemos parido".

El término "parido" toma un significado especial cuando se recuerda cómo el club fue concebido. Este grupo de amigos, que solían reunirse en los bares de la barriada, se propuso fundar un club de fútbol en el año 1972. Aunque eran solo unos jóvenes sin recursos, lograron hacer realidad su sueño al año siguiente. Joaquín Jurado recuerda que, aunque inicialmente eran unos quince o veinte amigos, solo seis de ellos pudieron aportar económicamente lo necesario para inscribir al club en la Federación.

En sus primeros años, el Ibarburu C.F. no tenía campo propio y tuvo que disputar sus partidos en diferentes lugares de la ciudad, como Marqués de Contadero, Tablada, Piscinas Sevilla y La Raza cerca del Puerto de Sevilla. En la primera temporada como club federado, jugaron como local en el Estadio Miguel Román. Sin embargo, para su sorpresa, les informaron que ya no podían utilizar ese estadio mientras estaban en plena disputa de la siguiente temporada.

Ante esta situación, el club tuvo que buscar rápidamente un espacio donde poder disputar sus partidos. Se dirigieron a la barriada del Chaparral y solicitaron permiso a la asociación de vecinos para utilizar un campo que contaba solo con dos palos de luz. Con determinación, el equipo se puso manos a la obra y trabajó incansablemente para acondicionar el campo a tiempo para el siguiente partido. Construyeron dos tabiques, fabricaron una ducha para el árbitro utilizando cemento, ladrillos y otros materiales. El esfuerzo fue arduo y las porterías se instalaron casi a las dos de la madrugada del día del partido, con la ayuda de la luz de un vespino.

A lo largo de los años, el Ibarburu C.F. ha enfrentado numerosos desafíos y ha luchado por su supervivencia. Sin embargo, la pasión y el compromiso de sus fundadores y miembros han permitido que el club crezca y se consolide en la comunidad. Han sido años de trabajo arduo y sacrificio, con personas que dedicaron su vida al club. El espíritu de colaboración y la identidad de socios-trabajadores ha sido una característica distintiva del Ibarburu C.F., donde todos han contribuido de alguna manera al éxito del club.

El club se ha convertido en un símbolo de la comunidad de Ibarburu y en una fuente de inspiración para generaciones futuras de futbolistas y amantes del deporte.